Casa Amàlia 1950

Restaurante Casa Amalia 1950

De Postre Marketing

Nadie conoce tu restaurante mejor que tú.

Pero nosotros podemos hacer que marques la diferencia.

La historia de Casa Amàlia 1950 es la de un restaurante de toda la vida, vinculado a la gastronomía barcelonesa. Situado en el corazón del Eixample, comparte paredes con el Mercat de la Concepció desde hace más de 60 años, ofreciendo una cocina de mercado, como no podría ser de otra forma.

Terraza Casa Amàlia 1950
Terraza Casa Amàlia 1950. Foto: casaamalia.com

En 2020, en plena pandemia, tres valientes se lanzan a la aventura y se hacen cargo de Casa Amàlia 1950: Carlos Huguet, Sergio Suaña y Jordi Castán, quienes, a pesar de su juventud, están avalados por una larga trayectoria en la restauración.

Con un proyecto de rejuvenecimiento respetuoso, renovación del espacio y de la propuesta gastronómica, pero manteniendo el espíritu de la casa de comidas abierta en 1950, con una cocina basada en el buen producto y un servicio de sala atento, cercano e impecable.

Apuestan por comprar cada día el producto fresco en las paradas del Mercat de la Concepció, procedencia que es visible en su carta. Buscan el producto de alta calidad en su momento óptimo para asegurar su máximo exponente en lo referido a sabor y textura. 

Con esta proximidad, el Chef Antonio Salguero prepara sus “fuera de carta” según los productos que encuentra en el mercado, con lo que cada día tendremos gratas sorpresas.  

Además del producto fresco de mercado, trabajan con una cuidada selección de productos en los que el origen es primordial, como los pollos de la granja ecológica Planeses, la sobrasada de Xesc Reina, arroz de Pals, Cecina 100% Wagyu de Teruel, con Indicación Geográfica Protegida “Cecina de León”, pulpo de San Carles, Denominación de Origen “Delta de l’Ebre”, jamón ibérico Denominación de origen “Valle de los Pedroches”, embutidos ibéricos de bellota o del Pallars LLussà y algunos otros que podemos descubrir en su carta.  

La carta de Casa Amàlia 1950 está estructurada en cuatro apartados: A todas horas, Tradición, Transformación y la Guinda. Lo primero que nos llama la atención son los nombres de algunos platos muy divertidos, como ¡Vaya morro!, Popeyes, Se te ve el plumero, Girgolástica, Ruperta, Abrassa el pop, Rapeando o Tarrako Tosa-mi

La bienvenida es a base de pan recién hecho (del vecino horno Éric & Benjamin) y aceite Verus que se produce en Olesa de Montserrat. 

Entrando en materia, para picar encontramos unos clásicos berberechos de la Ria de Noia, unas deliciosas croquetas de jamón ibérico de Los Pedroches o de pollo de la granja Planeses, cremosas por dentro con un frito perfecto. Descubrimos lo que hay detrás de ¡Vaya morro!, doble cocción de careta de cerdo confitada en ajo y romero, ni más ni menos.

Cochingote Casa Amàlia 1950
Cochingote. Foto: casaamalia.com

En Tradición, la pista es clara, en este grupo ofrecen sus platos más tradicionales. Encontramos Catavents, una paella marinera de arroz de Pals con gamba roja, cigala y calamar, fantástica. Probamos los Canelones 1950, suponemos que son un guiño a su historia, unos deliciosos canelones de tres carnes. Nos deleitamos con el Cochingote, cerdo negro mallorquín con manzana de la Vall de Lord, crujiente y muy meloso por dentro.

Nos atrevemos con algunos platos de transformación, no podemos dejar de probar la Panalena mallorquina, se trata de berenjena escalivada a la brasa con una fina loncha de panceta, con sobrasada de Xesc Reina y con un trocito de panal de miel, plato contundente pero no pesado.

Ventresca de atún Casa Amàlia 1950
Tarrako Tosa-Mi. Foto: casaamalia.com

Con el Tarrako Tosa-Mi, hacen una demostración de buen hacer, deliciosa ventresca de atún “Balfegó” con semillas de sésamo y salsa de soja casera.

Dejamos para probar en una próxima visita el confit de pato de bellota del Lluçanès a la brasa con salsa hoisin y wasabi fresco del Montseny, ¿quién dijo fusión?

Torrija Casa Amàlia 1950
Torrija Casa Amalia. Foto: casaamalia.com

Como guinda, nos dejamos tentar por el “recuit de drap” requesón de cabra de Ullastret con panal de miel ecológica del Bergadà, nada más que añadir. Por último, no podemos resistirnos a la torrija   de briox d’Éric & Benjamin bañada en chocolate blanco y coco con helado de cardamomo, efectivamente irresistible.

La carta de vinos es reducida pero suficiente, disponen de una selección de vinos, mayoritariamente catalanes y procedentes de pequeños productores.

En fin, una comida deliciosa y un ambiente agradable y cómodo. Auguramos un gran futuro, buena cocina, buen servicio y un ambiente muy agradable son tres elementos que no pueden fallar.

Animamos a visitar este rincón y disfrutar con su propuesta. Merece la pena por su saber hacer y profesionalidad. Nos han dicho que el próximo día 13 de mayo, abren para el turno de cenas.

Si entráis en su página web o su cuenta de Instagram, tendréis un adelanto de todo lo que os espera.

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